martes, 18 de mayo de 2010

MOSCAS

Viajaba por primera vez a la provincia de Mendoza, íbamos en avión con una amiga. Como el vuelo era a primera hora de la tarde, mi madre tan amorosa y tan madre me dio un refrigerio para el viaje (no vaya a ser que la nena se le desnutra por pasarse el almuerzo). Acepté el refrigerio y partimos. Durante el vuelo decidí comer la banana y una de las dos mandarinas que me había mandado mi mamá.


Al llegar al aeropuerto de la ciudad de Mendoza, unos agentes oficiales hacían unas preguntas a todos los pasajeros que bajaban del avión. Yo me dije “¿qué estarán controlando si es un vuelo de cabotaje? ¿habrá una aduana interna?” Entonces nos llegó el turno a nosotras, se acercaron y nos preguntaron si llevábamos alguna fruta en el equipaje… Con la sorpresa y vergüenza de un contrabandista novato y pobre, declaré que yo llevaba una mandarina en mi mochila y acto seguido me indicaron que debía depositarla en una caja, explicándome que estaba prohibido ingresar frutas a la provincia de Mendoza, como medida de prevención contra la mosca del Mediterráneo (chupate esa... humm... “indeseable”).


Hoy encontré tres pequeñas moscas ahogadas en dos tazas con restos de café con leche en la bacha de mi cocina.

Me alegré (nunca pude olvidar el embarazoso incidente del aeropuerto de Mendoza).

Hace rato que convivo con un grupo de estas pequeñas criaturas voladoras que, seguramente, vendrán por la fruta que yo insisto en dejar fuera de la heladera.

Se ve que ante la visión de unos tragos de café con leche rebajados con agua, decidieron abandonar las tres manzanas por las que vinieron (desde Europa quizás) a mi departamento y lanzarse –con poca pericia- al dulce y excitante néctar.

Yo me pregunto ¿cómo habrá sido el proceso que las llevó a la muerte? ¿Habrán llegado a disfrutar algunos sorbos antes de sucumbir fatalmente? ¿O habrán perecido instantáneamente en el acuatizaje sobre el líquido? ¿Sabrían ellas de los riesgos que conllevaba semejante deseo irrefrenable?

Algunas todavía sobrevuelan mi cocina ¿se habrán acercado también ellas al café con leche y con mayor destreza habrán evitado el deceso? ¿O habrán permanecido a una prudente distancia observando cómo las más arrojadas se sumían en el deleite y luego en ese mismo deleite se ahogaban para siempre?

Who knows… I wish I could speak to them to share some experiences perhaps…



El caso de las moscas me sorprende porque los animales en general son más inteligentes que las personas a la hora de protegerse de los peligros. ¿Será que están genéticamente más preparados para enfrentarse al medio y/o que su medio es más simple y más predecible que el de los humanos? ¿Será nuestra propia complejidad, nuestro raciocinio “avanzado” el que paradójicamente nos vuelve más vulnerables ante las inclemencias del medio? ¿Por qué nosotros no sabemos reconocer y alejarnos a tiempo de nuestros predadores? ¿Por qué en los manuales de biología no dice que nuestro medio está tan tergiversado que el hombre ha devenido en predador natural del hombre?



Yo por ejemplo, fui atrapada hace un tiempo por un predador de almas... Esta criatura, de apariencia encantadora e iluminada, al toparse con una potencial presa, desarrolla una parafernalia de amor desesperado shakesperiano hasta que la presa totalmente encandilada cede y le entrega su alma sin reparos; así durante un período que puede ir de uno a varios meses, el predador se alimenta de suficiente amor y admiración (indispensables para su supervivencia) y cuando se siente saciado y fortalecido desarma su teatro dejando a su víctima malherida, completamente desorientada y hambrienta.

El asunto es que aún hoy estoy luchando como las torpes apasionadas ilusas y suicidas moscas para sacudirme el café con leche que me empastó las alas y volar...

volar de nuevo...



 

P.S: ¡Si hasta la doble nacionalidad tengo! Soy tal cual una mosca del Mediterráneo... (salvo que ellas no pueden entrar a Mendoza por el aeropuerto y yo sí)  Ahora lo primero que hago cuando vuelvo a casa es meter la fruta en la heladera, no soporto más tanto dolor.

5 comentarios:

  1. Hermoso lo que has escrito... verdaderamente una obra literaria...
    Ismael

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  2. Qué madre esaaaaaaaaa entrega viandas y todo !!! jajajaj muy bueno
    Evangelina

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  3. Excelente!!!!!!!!!!!!
    Ricardo

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  4. "Esta criatura, de apariencia encantadora e iluminada, al toparse con una potencial presa, desarrolla una parafernalia de amor desesperado shakesperiano hasta que la presa totalmente encandilada cede y le entrega su alma sin reparos"
    esta descripción me recuerda a alguien, o más bien a tantos! muy buen relato.

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  5. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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