miércoles, 14 de julio de 2010

De los miedos y sus causas (para soluciones visitar otro blog)

¡Ay qué duda más infame me atormenta de nuevo!
¿qué hago?
¿me pongo la crema anti-arrugas?
¿o dejo su perfume invadiendo mi rostro,
el rastro de sus besos sobre mi piel?
Hummm ¡qué dilema!
No quiero, no quiero
arrugarme,
pero es sólo una noche...
puedo disfrutar de su fragancia impresa en mis poros...
¿a costa de restarle un día al tiempo que me separa de la vejez?
Ay se siente tan rico...
pero mañana cuando me bañe se me irá su perfume
inexorablemente...
Ah si se hubiera quedado y hubiéramos hecho el amor
seguramente no me habría puesto la crema
y mañana estaría un día más arrugada
pero una noche menos sola.

¿Qué es lo más atemorizante?  ¿el envejecimiento o la soledad?  Si uno está en pareja, asusta menos envejecer?  Y a medida que uno envejece, asusta menos no estar en pareja?

¿De dónde viene tanto miedo al envejecimiento?  ¿será una de las formas contemporáneas que ha adoptado el miedo ancestral a la muerte?  ¿o será producto del culto a la imagen que caracteriza a la cultura imperante y nos conmina a lucir -además de bellos- jóvenes por siempre?  Tanto así que la química y la medicina se han puesto al servicio de la floreciente y millonaria industria anti-age.

Y el miedo a la falta de pareja ¿tendrá que ver con la cuestión biológica del apareamiento y la preservación de la especie? ¿o será producto del mandato sociocultural de casarse y tener hijos, que sigue absolutamente vigente?  Tanto así que aún los homosexuales, cuyo apareamiento no deriva en procreación y de quienes uno esperaría que, por la naturaleza transgresora de su unión, estuvieran menos inclinados a cumplir mandatos sociales, ahora bregan por poder casarse legalmente.

Exceptuando el matrimonio gay que, dada su imposibilidad de procrear, estaría motivado plenamente por un deseo de equiparación social (y de derechos económicos post-mortem) de los potenciales cónyuges; en el caso de los heterosexuales, me doy cuenta a medida que devaneo, que no se trata de causas alternativas (cultura vs. biología) sino que el mandato social de casarse seguramente está basado en la cuestión biológica del apareamiento y la preservación de la especie.  En consecuencia, sería muy difícil escapar del miedo a quedarnos solos (sin pareja) cuando lo que está en juego es un tema ligado a lo más primitivo de nuestro ser.  Mientras que las causas del temor (terror) al envejecimiento me resultan más oscuras, como dije: ¿miedo ancestral a la muerte o presión cultural lavacerebros?

Mientras pienso todo esto (sin ponerme la crema) estoy envejeciendo minuto a m-i-n-u-t-o y él ya se fue, por lo menos hoy no vuelve...  así que, yo me pongo la crema!  me pongo bien repartidita la crema anti-age y la hidrodesestresante!  Por lo menos hoy.

Además, él es tan parte de esta cultura frívola que sobrevalora la imagen como yo, o sea que cuanto más arrugada esté, menos le voy a gustar y además, ya me puse tan seria y filosófica que ni me huelo el perfume francés de macho alfa que tenía en la cara!



PS 1:  Como siempre serán especialmente bienvenidas las acotaciones de biólogos, antropólogos y sociólogos a mis devaneos mentales.

PS 2:  Como ahora me estoy aplicando una "crema para las arrugas de expresión", me veo en la necesidad de escribir para poder expresarme, no sea que la risa, el llanto o el asombro neutralicen el efecto del producto.