miércoles, 23 de febrero de 2011

Querido tender terapéutico:

Uh te agarraron de sorpresa!  No, yo no fui, sabés que yo no fui.
Yo también me quedé atónita al verte sosteniendo esos dos zoquetes sin broches.  Qué compromiso, no?  Mirá si se te caen... peor aún: mirá si se te vuelaaan...  Qué feo sería, no?  Todo un ser, una misión, un destino, una dignidad por el suelo (junto con los zoquetes).  Pero tranqui tranqui que no hay viento a la vista.  El pino no se mueve.
Por otra parte, qué raro... en qué momento los lavó?  Porque yo no los lavé, te lo juro.
Hum... qué?  Que no huelen a limpito?  Oh my God!  Te colgaron un par de zoquetes transpirados para orearlos!!!  Oy-oy-oy!  Bueno que no se te caigan igual, eh!
Y yo qué hago?!  Les pongo unos brochecitos?  O me hago la recontratonta?  De lavarlos ni hablar.  Además mirá si no se le secan y son los únicos que tiene? (porque yo no sé qué trae en ese mochilón, yo no reviso). 
Al fin y al cabo si los colgó sólo para orearlos por algo será...  Me comentó algo de un problemita de hongos en las uñas...  mmm...
Bueno, vos aguantá y tratá de disfrutar la compañía, yo ensayo mi mejor cara de "qué natural es que tiendas tus zoquetes en MI tender" y "claro, lo que mata es la humedad".