No! No te estoy arrancando la remera de los brazos, no seas exagerado! Ya estaba requeteseca y te la voy a reemplazar con algo más lindo. No, no te voy a dejar solo, ya vas a ver, en un rato te traigo una sorpresa...
La sorpresa fue que unas noche atrás, en medio del amor físico, siento que se me empiezan a caer los mocos (uh! qué poco adecuado al momento! Diosa del sexo devenida en humana resfriada, bueh...) Me paso la mano por la nariz un segundo, mientras lo miro, a mi amante, lo sigo mirando... En el pecho junto al cuello tiene varios circulitos rojos, como si se hubiera salpicado con pintura... parecen gotitas de sangre (pero yo no lo rasguñé con tanta intensidad, creo...) Entonces, sin dejar de amarlo, vuelvo a poner la mano que me llevé a la nariz sobre su cuerpo y le imprimo así una amorfa forma roja en la piel, pintura abstracta viva! fresquita fresquita... Me sangra la nariz!!! Ay ay ay... ya bastante dramática venía la historia y aparezco yo, la protagonista, desangrándome sobre el galán en plena escena de amor! Qué manera de darrrme!
Hum, qué raro es mi cuerpo... A quién deberé consultar? a la ginecóloga? el hematólogo? el otorrinolaringólogo? O tendré que tomar este hecho fisiológico, pero para mí sobrenatural, como una señal? Debería viajar a Transilvania para averiguarlo???
Mientras meto las fundas nuevas de las almohadas en el lavarropas, ruego que el jabón líquido cumpla todas las promesas que formula en la tele, zarandeos del electrodoméstico mediante.
Te dije que no te iba a dejar solo, tontito...
jueves, 7 de octubre de 2010
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